Cuando hablamos de estilo, en referencia a la decoración de interiores, abordamos la forma mediante la que podemos decorar un espacio o conjunto de espacios. Gracias a los diferentes tipos, opciones o variedades que podemos encontrar, serán múltiples las posibilidades con las que podremos decorar dicha zona. Para ello jugaremos con diversas variables, entre las que destacan la composición, las texturas, los colores, la arquitectura propia del inmueble o el mobiliario empleado en su decoración.
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En cuanto a las tonalidades a utilizar, nos basaremos en el empleo de la teoría de los colores; dicho conjunto de reglas y pautas nos la darán la información necesaria para saber cómo estos se relacionan y combinan. Esta herramienta nos permitirá adecuar dicho estilo a través de una pauta común que nos facilite la creación de ambientes idóneos para nuestro hogar.
El tacto despertará nuestras emociones; desde sentir una mullida alfombra bajo tus pies, tocar las rugosas fibras de una pared o papel pintado con relieve o abrigarte con la calidez de una manta. Estos elementos, ayudarán a añadir profundidad visual y transformar por completo la apariencia y sensación de espacio.
Hablando de texturas, definida como patrón y estructura de una superficie, hemos de distinguir entre:
- Texturas visuales, o aquellas que percibimos a través de la vista. Como una greca en un papel tapiz, la pintura en relieve de una pared o un efecto 3D en algún rincón de nuestro hogar, mediante una adecuada iluminación.

- Texturas táctiles, que obviamente, hemos de tocar. Su uso se generaliza en telas de los cojines, ropa de cama, toallas, la madera de la mesa, aluminios o metales en diversos muebles, etc.

¿Qué nos pueden aportar dichas texturas? Por una parte, añadirá interés al espacio y diversificarán visualmente el entorno. De otro lado, impactará en la atmósfera y la sensación de amplitud de nuestro hogar. En el caso de una pared, podrá añadir la ilusión de profundidad, lo que, en habitaciones de reducido tamaño, nos puede venir genial.
La veta y los nudos de la madera aportará matices visuales, así como un toque rústico, como la aspereza y el patrón natural de la piedra. Los tejidos pueden tener patrones intrincados y detalles que añaden textura visual a cortinas, cojines o tapicerías. El estuco o el relieve creará una sensación única en las paredes.
En los complementos, la suavidad del cuero o la piel sintética puede dotará de elegancia a salones y salas de estar. Alfombras, cojines o mantas elaboradas en lana, algodón o fibras naturales proporcionan una sensación agradable al toque.
Los azulejos, cerámicas y porcelanas pueden tener superficies táctiles interesantes, desde suavidad hasta relieve. La frescura del acero inoxidable o el aspecto envejecido del cobre añade sensaciones táctiles a cualquier espacio.
